Se inician 120.000 viviendas y solo se terminan 80.000: el déficit no se tapa con relatos
El problema de la vivienda en España ya no admite narraciones. El Banco de España acaba de cuantificar el agujero: se inician unas 120.000 viviendas al año, pero solo se terminan unas 80.000. La brecha es la peor en cinco años. Y el desequilibrio entre hogares y casas se dirige hacia el millón a partir de 2028.
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Mientras la vivienda se convierte en munición de campaña —y el alquiler en altar partidista—, el ciudadano de a pie sigue sin piso asequible: ni para comprar, ni para alquilar con seguridad jurídica. No es un asunto de eslóganes. Es un fallo de oferta, de plazos y de reglas.
Con datos del supervisor y del propio Ministerio, la inversión residencial se frena por restricciones estructurales: escasez de suelo finalista, lentitud urbanística, falta de mano de obra y saturación de la red eléctrica que ha llegado a bloquear conexiones para cientos de miles de viviendas proyectadas. En paralelo, la rentabilidad bruta del alquiler se sitúa en torno al 2,9%: un 25% menos atractiva que en 2018. Intervenir el mercado sin abrir oferta no es magia social; es menos vivienda en alquiler y más tensión de precios.
Desde la Asociación AHORA, como plataforma ciudadana, queremos señalar tres fallos sistémicos que conviene resolver con rigor técnico:
1. Oferta bloqueada por restricciones estructurales.
Resulta inaceptable que se inicien más casas de las que el sistema es capaz de terminar. Sin suelo, sin licencias ágiles, sin mano de obra y sin capacidad de conexión eléctrica, el déficit habitacional solo puede crecer. No hay política de vivienda posible sobre un mercado que no entrega casas.
2. Regulación que castiga al arrendador y acaba castigando al inquilino.
Congelar actualizaciones e intervenir precios puede sonar bien en un mitin. En la práctica, reduce el atractivo de poner pisos en el mercado y empuja el problema hacia el alquiler de temporada, el mercado opaco o la retirada de stock. Quien necesita un contrato estable paga el precio de esa improvisación.
3. Un debate público que olvida la propiedad.
Hablar solo de alquiler es dejar a una generación sin horizonte de emancipación patrimonial. España necesita más casas terminadas y un camino realista hacia la compra, no más altares partidistas sobre tragedias individuales.
Lo que proponemos desde AHORA:
Con sentido común, datos y eficacia institucional, pedimos medidas concretas y medibles:
Suelo y licencias: Acortar plazos urbanísticos y liberar suelo finalista con objetivos de viviendas entregadas, no solo iniciadas.
Infraestructura y capacidad de obra: Priorizar conexiones eléctricas y cualificación de mano de obra para que lo que se empieza se termine.
Avales para la entrada hipotecaria + seguridad jurídica en el alquiler: Facilitar la compra a jóvenes y devolver confianza a quien alquila su vivienda dentro de la ley.
Frente a la parálisis y los discursos vacíos, España necesita construir de verdad: más oferta, menos improvisación regulatoria y un camino claro hacia la propiedad. Sin trincheras. Con sentido común.
Asociación AHORA
Actuar en el presente para construir el futuro
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